martes, 16 de febrero de 2016

Cumpleaños FEEEEEEEEEEEEEELIS!



Tal como el título dice es el cumple de mi querida y amadisima Firichuuuuuuu y como soy pobre he decidido regalarle una historia sobre su princesa Disney favorita al estilo de la de Ariel, lamentablemente como mi hombro se ha vuelto a estropear he tardado mucho pero al fin puedo ponerlo aquí ya que a ella le ha llegado el original escrito a mano.

¿Y cual es su princesa preferida preguntareis? Ni más ni menos que LA BELLA DURMIENTE… pero como yo creo que la pobre mujer no hace demasiado en la historia he preferido inspirarme en la historia de Malefica, que me parece que tiene más chicha y mola más! Asi que! Ahí va mi versión del cuento!



Había una vez, en un país muy antiguo, junto a un reino de montaña un rey traicionó a un brujo hada. Usó sus sentimientos para poder conseguir poder e influencia. Para llegar a rey entregó las alas y la cola del brujo mintiéndoles a todos al anunciar su muerte.

Lo que ocurrió realmente fue una gran traición, el hombre habría abrazado al brujo y susurrado a su oído promesas de amor tras ofrecerle un té. El brujo despertó al día siguiente sumido en el dolor de su cuerpo y la sangre cubriendo su piel con un cuchillo enterrado en su pecho.
El grito de su lamento estremeció al bosque, este como un animal herido se refugió rodeándose de zarzas rechazando la entrada de humanos. Avergonzado, el brujo escondió su cuerpo bajo una gran túnica negra, solo sus cuernos le diferenciaban ahora de un humano.

Un año después en el reino se celebró el nacimiento del primogénito del rey. Una gran fiesta en la que todos fueron invitados, o casi. Cuando el bruj apareció el reino enmudeció y este se acercó al recién nacido con sus ojos clavados en el rey. Mientras, la reina exigía saber quien era, el brujo sonrió y le contó quien era él para el rey. Al terminar su relato soltó una sonora carcajada por la mirada de la mujer hacia su esposo, por lo que sin problemas puso la mano sobre el rostro del bebé y ante todos entregó “su regalo”

“… y al los diecisiete con una aguja te pincharas y el reino entero en un sueño de cien años se sumirá…”

El bebé sonrió ignorante ante el grito aterrorizado de quienes le rodeaban. Sin embargo el brujo miró la pequeña carita y tuvo piedad. Al marcharse una de sus hadas anunció otro trozo del hechizo.

“.. con un beso de amor verdadero despertarás y la maldición romperás.”

La indignación invadió el palacio y a pesar de inventar una excusa del por que la maldición, en la casa real se sintió la presión. Mientras el pequeño recién  nacido alzaba sus manos para recibir el amor de sus padres.

Pasaron los primeros diez años y el brujo recordó su maldición, miró a su exclavo y amante desnudo a su lado y le preguntó por si conocía la historia del niño. El cuervo convertido en hombre había sido herido en los jardines de palacio y luego voló al bosque en busco de refugio. Negó, nadie recordaba ya la maldición, quizás el brujo se equivocaba de palacio.
Extrañad apresuró al ave para investigar. Fastidiado por tener que volver junto a los humanos cambió a cuervo y voló hasta las ventanales del palacio en busca  del niño. Sin embargo no encontró un príncipe, encontró dos.  Un niño de unos tres años y una niña de dos. Buscó pero no encontró a nadie que entrase en la descripción del niño de la maldición. Decidido a volver para informar a su amo vio a un criado que llevaba una bandeja con poca comida hacia un lado alejado del palacio. Curioso, voló por el lado de las ventanas y llegó hasta la torre más alejada y vieja del palacio. Subió a lo mas alto y se paró en la ventana, el cuarto era pequeño, había una cama, una alfombra vieja, una estantería y un pequeño escritorio.
La puerta se abrió del golpe assutando al ave, un soldado traía a un joven del brazo y le empujó adentro. El rey estaba detrás y ordenaba al niño guardar silencio. El cuervo escuchó escondido, el rey explicaba  que no debía acercarse de nuevo a los otros dos jóvenes, al parecer el niño había vivido lejos de ser un príncipe, había sido criado por la gente del servicio que no había estado muy feliz de cargar con el niño maldito. Por ello a partir de ese momento viviria en la torre hasta que cumpliese los dieciocho  tenía prohibido salir. Tras decir aquello se marcharon cerrando la puerta y dejando al pobre niño llorando y golpeando la puerta diciendo que aquello no era culpa suya.

Cuando regresó al bosque contó lo sucedido al brujo, este realmente ofendido ordenó al cuervo seguir observando el palacio. Durante los siguientes años el cuervo vió como el joven pasaba sus días en la torre, bajaba para alguna celebración, presentación, reunión o fiesta pero siempre permanecía aislado y solo. Los adultos murmuraban y prohíban a los niños acercarse a él.
El colmo llegó cuando el chico intentó hablar con uno de sus hermanos, ni siquiera había puesto una mano sobre su hombre cuando su madre le golpeó y le apartó del otro como si fuese a contagiarle la lepra. Fue entonces cuando el niño fue encerrado en la torre  para no salir.
El cuervo estaba molesto, tras su seguimiento a lo largo de los años había visto como el niño era rechazado, repudiado, abandonado e insultado. El día de hoy de nuevo, nadie estaría a su lado por su cumpleaños. Se acercó a la ventana y lo vio en el suelo abrazando sus rodillas con un rostro lleno de pena. Saltó al interior y miró al sorprendido chico, tras un largo silencio le graznó “Feliz cumpleaños” y el niño se asustó.

La vida del joven príncipe mejoró, su amigo le enseñaba y le contaba cosas sobre el mundo exterior. Le obligaba a estudiar, ha hacer tareas y a divertirse. Al cavo de los meses el ave le mostró su forma humana y le habló del hada que le había cuidado y del bosque encantado al otro lado de los zarzales. El joven estaba entusiasmado y apreciaba todos los regalos que el cuervo le traía, lo que él no sabía es que el cuervo no solía recolectar fruta y no se metía en el agua para buscar piedras tan hermosas como joyas.
Una noche mientras el cuervo picoteaba algo tras servir a su amo entregó su reporte sobre el muchacho, este le preguntó por su condición. El cuervo afirmó que el chico estaba bien y ansioso por sus visitas pero la comida era cada vez más escasa y su cuerpo cada vez era más débil. El brujo estaba molesto por la forma que tenían los reyes por librarse de la maldición. Fue entonces cuando le permitió traer al joven al bosque durante unas horas por primera vez. Cuando el ave se lo contó al chico este estaba emocionado, sin embargo le asustó la forma en la que quería sacarle de la torre, por la ventana. Gritó pero de su boca no salió ningún sonido cuando un enorme ave  surcó el cielo con él en una de sus patas.

El tiempo pasó de nuevo y el joven se familiarizó rápidamente con el bosque, un día se encontró una criatura vestida de negro y con cuernos que se acicalaba en el río. El chico preguntó por que aquel fauno no tenía pelo como el resto y el cuerpo comenzó a reírse tan fuerte que lloró hasta que una ola los mojó a ambos. El ave aún reía cuando presentó al hada que le dio el poder de cambiar. El chico le vio salir del río y admitió que era hermoso a pesar de su ceño fruncido, lo que sorprendió al hada e hizo reír aún más al cuervo.
Los días avanzaban más deprisa que en toda la vida del príncipe. Aprendía todos los días del hada que se negaba a darle su nombre y el cuervo. En su cumpleaños numero dieciséis el joven esperaba impaciente en su torre, ese día tendría una gran fiesta en el bosque y acudirían muchas criaturas de las que se había hecho amigo. Le hada haría un pastel aunque no admitiría haber sido él. El cuervo esperaba en la ventana cuando el rey apareció, siempre venía a comprobarlo ese día ya que quedaba cada vez menos para la hora de la maldición. El hombre parecía disgustado de verlo con vida y tan saludable, lo que molestaba muchísimo al cuervo. El joven no guardaba ya ningún respeto por su padre y al ver su actitud hizo algo que jamás creyó posible, se enfrentó al rey.  Sorprendido no dudó en amenazarle pero el joven era más rápido y enseguida respondió, la maldición era culpa suya, todo era culpa suya. Había intentado matarle, sabía que sus padres no le amaban, el Prince sonrió a su furioso rey y con todo su desprecio reunido le confesó que esperaba que el día legase pronto y todos sufriesen el castigo que merecían.
El rey entró en cólera y comenzó a golpear, a pesar de ser más joven los anillos del hombre dolía mucho. El cuervo intentó intervenir pero en su forma de ave fue golpeado contra el muro, presa del pánico llamó a su brujo.
El monarca limpiaba sus anillos mientras caminaba en dirección al salón en donde estaba su familia, al verle la mujer arrugó la nariz al saber de dónde venía. Su plan para deshacerse del maldito no había funcionado, el chico no quería morirse, quizás esta vez lo conseguiría. Miró a sus otros dos hijos y suspiró, aun tenía herederos. Sabía que nadie preguntaría jamás sobre el primer príncipe, hacía años que nadie le veía a pesar de los rumores sobre el durmiente de la torre.

La puerta del salón se desencajó y se clavó en la pared contraria, el brujo entró furioso al cuarto y se deshizo de los guardias. Avanzó hacia el hombre y le acusó de intentar asesinar al chico durante años, sin embargo le aseguró que no se libraría de la maldición, la gente sabría que clase de rey tenía. Miró a los otros dos hijos y se burló, se habían desecho de uno por que ya tenía un remplazo, luego miró a la niña y se rió “ ¿Acaso piensas que no te usará para obtener poder?” la casarían con más beneficio ofreciera, quisiera o no. Si ella no lo hacía probablemente también sería echada o substituida. La mujer le mandó callar pero la niña ya albergaba dudas en su corazón . Se había desecho de un hijo ¿Por qué no de dos?
Para terminar miró a ambos, los reyes y se rió de ellos en sus caras, la maldición era muy sencilla de romper, solo necesitaban un beso de alguien que le amara y él amase. Ellos habían desechado la opción más sencilla, el amor de un padre o un hermano y ahora no habría nadie en el reino capaz d despertar al muchacho de la maldición en su próximo cumpleaños.

Furioso salió de la sala y ante la mirada de todos hizo un gesto hacia la torre, de ella apreció un gran cuervo destrozando la torre y en sus garras llevaba el cuerpo del príncipe durmiente. De voz en grito el brujo anunció como, por segunda vez, la familia real les había condenado.

En la cabaña del brujo hada el príncipe despertó, dolido, sobre una cama de pieles. El hombre cuervo sentado a su lado sonrió y anunció su despertar. El hada se asomó con un cuenco entre sus manos y le obligó a beber y a descansar. Los siguientes días fue cuidado por ambos a pesar de que uno de ellos fingía una gran molestia. Los primeros pasos se sintieron bien de nuevo en el bosque, un hada enfadada le gritó que era demasiado pronto pero le ignoró y se dejó caer en la hierba. Los días pasaban tranquilos en el bosque, felices, el príncipe no se separaba del cuervo y el hada. Había visto como interactuaban entre ellos durante los últimos años, amo y sirviente pero les había cazado en alguna ocasión, sin embargo desde que él empezó a vivir con ellos parecía que volvían a ser solo compañeros.
Un día mientras cocinaba atrapó al hada por la espalda, no le gustaba que supiese que era él quien cocinaba sus platos favoritos. Estaba molesto y protestó incluso tras el beso en su mejilla, el príncipe colocó el mentón sobre su hombro confesándole, por primera vez, que él sabía quien era el brujo que le maldijo. Se paralizó, no solo por los brazos que le sostenían si no por el tiempo que le joven tendría habría descubierto la verdad, sin embargo el príncipe sonrió y admitió que era realmente feliz por estar allí a su lado antes de marcharse tarareando una canción el joven ignoró la fuerza de sus palabras ni de sus acciones.
El brujo miró al cuervo que le miraba con una sonrisa ladina en el rostro. Aquella fue la primer anoche que el brujo intentó romper su maldición, no fue la última.
El tiempo corría y el brujo obligaba al cuervo a que llevase al joven a conocer todas las personas posibles, del bosque o de la ciudad. Alguien tenía que amar al príncipe. Sin embargo el joven parecía molesto por salir del bosque y en ocasiones se negaba a encontrarse con nadie más.
Una noche el joven abrió los ojos mientras dormía, un estruendo lo había despertado, el brujo blasfemaba mientras pasaba una mano sobre su rostro. El cuervo le sostenía y suspiraba buscando que se calmase y que dejase de intentarlo, no iba a conseguir cambiarlo. El brujo chistó bufando, una de sus manos temblaba y estaba más pálido de lo normal “!Tengo que pararlo¡” decía “ no es justo, él no se merece esto” repetía. El joven sonrío en sueños y cerró los ojos de nuevo escuchando como el brujo urgía al cuervo para que buscase a alguien más para amarle. Prohibiría cualquier objeto metálico punzante en el bosque, pero entonces quizás las espinas servirían como agujas…
El tiempo se acabó demasiado rápido, solo quedaba un día y medio más antes de su cumpleaños, el brujo, decaído fue a buscarle a su cama para hablar con él pero estaba vacía. Buscó al joven por los alrededores y luego al cuervo que tampoco sabía sobre el chico, solo habían estado hablando hasta altas horas “quizás” pensó el cuervo “solo ha izo a dar un paseo y pensar, volverá más tarde”

Sin embargo el príncipe estaba lejos, cruzaba el bosque en dirección al palacio y no pensaba detenerse. Con una capa y un pequeño bolsillo fue directo ha hacer aquello para lo que había nacido. La noche anterior a su cumpleaños tenía todo lo que necesitaba para su venganza. Consiguió colarse en el palacio y con el sello de su familia en un anillo que el cuervo había robado para él, fue fácil entrar. Con precaución fue a la sala de trofeos dónde encontró lo que buscaba. Al amanecer estaba listo para hacer su cometido. Sabía que el pueblo se reuniría en el palacio para preguntarle al rey sobre la maldición. Esperó paciente entre el público a que se llenase la sala y la familia real apareciese. Escuchó su discurso anunciando que estaban a salvo, el príncipe maldito no estaba con ellos, habían roto la maldición. Cuando los vítores empezaron avanzó entre la gente, pasando por le lado de los guardias mostrándoles el escudo de su anillo al pasar dejándolos helados y clavados al suelo por el miedo.
Ante la mirada curiosa del pueblo el joven dejó una caja en el suelo y se quitó la capa mostrando una gran sonrisa. Alzó la mano y en esta, agarrado a un soporte alrededor de su dedo, una aguja brillaba amenazante. El palacio enmudeció y el príncipe clavó su mirada en el rey. Delante de todos le acusó de su traición al brujo para subir al trono, de cómo había intentado matarle de hambre y luego a golpes, de cómo mentía al pueblo para seguir siendo el rey. El hombre se alzó furioso, pero un pulgar sobre la aguja le hizo parar. Le gritó sobre lo estúpido que era se condenaría a la maldición solo para castigarle.. el príncipe sonrió. El silencio de aquella confesión fue rota por el sonido de un aleteo, el cuervo llegó a su lado y le apresuró a dejar todo aquello y volver al bosque en dónde el hada le estaba buscando. El príncipe sonrió con carió y tristeza y entregó la caja al cuervo, curioso, el ave bajó la mirada y fue cuando el chico se despidió clavando su dedo contra el filo de la aguja.

El tiempo se paró mientras el príncipe durmiente caía al suelo, una pequeña ola de aire se extendió en círculo y golpeó a todos los presentes, quisieron huir pero sus pies ya estaban congelados en el tiempo. El cuervo tomó la caja y voló al bosque, en la frontera en donde le brujo retiraba las zarzas para salir a buscar al príncipe. Cuando vio el cuervo volver solo temió lo que había ocurrido. Al abrir la caja y allí encontró sus alas y su colmatadas con lazos negros junto a un viejo medallón colgando del lazo. Aquel colgante había sido el regalo de amor del rey, ahora no parecía hermoso si no más bien algo venenoso y podrido. Arrancó el collar y lo destrozó entre sus dedos, una caricia y sus alas volvieron a la vida junto a su cola. Era agradable volver a sentir su cuerpo completo.

En palacio la gente ya estaba congelada por encima de sus rodillas mientras lloraban e insultaban al rey. Al abrirse las puertas el brujo entró esta vez sin su túnica, ahora lucía ropa cómoda, pantalones mostrando su cola y sus alas a modo de capa. Se acercó al príncipe y acarició su rostro colocándolo más cómodo y ordenando al cuervo que lo cargase en brazos. Se acercó al rey y se paró a su lado sonriendo. Con su cola le abofeteó hasta aburrirse, “la echaba realmente de menos ¿recuerdas lo que podía hacer con ella?” la cola acarició el cuello del rey hasta su pecho, se apartó y de golpe clavó la punta de esta en su abdomen como un puñal. El brujo rió y luego le contó a todos como estarían dormidos, junto al bello durmiente mientras él y su familia permanecían conscientes todo el tiempo. Abandonó la sala y el cuervo le siguió hasta un dormitorio limpio y con un hermoso balcón. Dejaron al bello durmiente sobre la cama, el brujo se sentó a su lado y apartó el pelo de su mejilla, miró al cuervo y le ordena buscar a todos los que el joven había conocido en el bosque, alguien tendría que amarle.

Las semanas pasaban y el brujo venía todos los días a verle, le traía flores nuevas y buscaba posibles amores pero pronto se terminaron. Un día, desesperado obligó al cuervo a besarle, el ave negó pero el brujo sabía que si alguien amaba al cuervo sería el niño, ambos habían pasado muchas cosas juntos y habían compartido momentos, seguro que el niño también le amaba.
Suspiró  y se acercó besando al chico y los dos esperaron impacientes, pero el bello durmiente se negaba a madrugar antes de sus cien años.

El brujo, culpable iba cada vez menos a ver al príncipe, buscaba una forma de traerle de vuelta sin éxito. Eso no le impedía ir a torturar a los reyes, pronto se cumpliría el primer año desde que el joven había caído en su sueño. El brujo y el cuerpo fueron a desearle feliz cumpleaños antes de irse. El ave cambió  permaneció en el balcón esperando al brujo.
Podía ver el dolor en los ojos de su amo cada vez que miraba el palacio, no podía esconderlo cuando lo miraba a él. El brujo acarició sus mejillas de nuevo comprobando su calor, asegurándose de que seguía ahí a pesar del tiempo, por millonesima vez se disculpó con él, a pesar de que el joven le había perdonazo hace tiempo y había hecho aquello por propia voluntad.
 Contempló su rostro una última vez dispuesto a marcharse en busca de una cura y no regresar hasta le próximo cumpleaños, no se detendría, su magia tendría que tener algún punto débil, algo que le ayudaría a romper su maldición… si no… esperaría noventa y nueve años más para volver a verle. Juntó sus frentes y le deseó felices sueños antes de, inconscientemente, besar su frente. Sorprendido por su propio acto pasó la mano intentando borrar lo que había hecho sin comprender todavía por que el beso del cuervo no había servido, no había en el mundo quien el joven pudiese amar más cuyos sentimientos fuesen iguales.

Mientras se alzaba y desplegaba las alas sintió un pequeño golpe de aíre contra su rostro que le trajo un olor antiguo. Miró a su espalda y vio una pequeña hoja atrapada contra el cuello del niño. La retiró con cuidado asegurándose de que no había ninguna otra mancha y al alzar la vista vio unos ojos clavarse en los suyos. Al principio creyó que solo eran alucinaciones suyas por la culpabilidad y el anhelo, pero unos brazos rodearon de pronto su cuello sorprendiéndole y tirandole sobre la cama recibiendo un autentico beso por primera vez.
El bello durmiente, sonriendo le preguntó al brujo “¿han pasado los cien años o al fin te has dado cuenta?” sorprendió el brujo comprendió sus palabras y molesto tiró de la oreja del joven mientras este llenaba el palacio de vida con su risa.


….El brujo abrazó al joven príncipe y mientras el reino se despertaba miró aquellos ojos comprendiendo por primera vez lo que era realmente el amor. Abrazó al chico por la cintura y juntos volaron hacia el bosque en dónde elegirían el próximo destino del chico mientras dejaban al palacio despertar con el paso de los días, ahora tenían un tiempo que recuperar.

9 comentarios:

  1. TE QUIERO MUCHO MI PIÑAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!! ;O;!!!!!

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  2. Holaaa me encantoooo gracias Death!!!!
    Feliz cumpleee Firichuuuuuuu que estes pasandoo un hermoso dia! mis mejores deseos para ti!

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  3. Linda historia, gracias por compartirla con todos.

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  4. Que Bonita historia, muchas gracias por compartirla Ela y espero que te encuentres muy bien saludos y besos

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  5. que pases una feliz navidad en familia, un abrazo y beso desde la distancia, bye

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    1. Gracias por seguir aqui y feliz navidad también

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  6. FELIZ NAVIDADD QUE LO HAYAS PASADOOO SUPER BIENN!!!!!
    MIS MEJORES DESEOS!!!!!!!
    BESOS!!!

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    1. Feliz navidad espero que te guste la historia corta nueva

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